Lisboa

Uma cidade maravilhosa




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Foto: www.tripadvisor.com

El legado de un coleccionista muy particular, Calouste Gulbenkia, un adinerado magnate del petróleo armenio, le ha servido a Lisboa para conformar uno de los museos más atractivos de la Península Ibérica. Toda una vida persiguiendo obras de arte para que ahora podamos disfrutarlas en su conjunto.

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Hay vidas que se consagran al arte como única forma de expresión. Vidas que dan luz a la propia humanidad, ya sea desde la creación o desde otros ámbitos. Porque para que a día de hoy podamos disfrutar de las joyas pasadas, ha sido necesario que alguien haya dado los pasos precisos para mantener con vida ese arte.

La muerte de Calouste Gulbenkian, un magnate armenio del petróleo, millonario y muy particular, supuso para Lisboa la oportunidad de poder organizar un museo del más alto nivel, a partir de la colección privada de Gulbenkian. El testamento era muy claro, quería que el lugar donde había vivido desde la Segunda Guerra Mundial dispusiera, de la mejor forma, de su fortuna en arte.

Una obsesión que duró toda una vida

Así se puso en marcha un museo que cuenta con una destacada joyería estilo art noveau, como uno de sus elementos mas llamativos. También los objetos del amigo de Gulbenkian, Rene Lalique ocupan un merecido lugar entre los preferidos de público y entendidos. El total lo forman seis mil piezas, acumuladas durante 50 años de un astuto y pasional coleccionismo.

Muchos de los trabajos expuestos en el museo Calouste Gulbenkian fueron comprados al mismísimo Hermitage de San Petersburgo en los locos años 20, cuando la antigua Unión Soviética se vio en la necesidad de aumentar sus divisas, maltratadas por los excesos de la guerra. La colección se extiende desde el periodo que va del año 2.700 antes de Cristo hasta comienzos del siglo XX. Una perfecta representación de los intereses artísticos de Gulbenkian y del poder de su fortuna.

Una colección imprevisible

Obras tan increíbles como piezas de Ghirlandaio, Rembrandt, Renoir y Manet, por citar solo algunos de los nombres más importantes, se exponen junto a incontables objetos de una belleza exquisita que cautivó los ojos y deseos de este entendido. Piezas sorprendentes, originales e inesperadas, como manuscritos iluminados de la Edad Media, antiguas monedas griegas y alfombras de Oriente Medio. Un reflejo de hasta donde puede llegar la pasión por el arte y el poder del dinero.

El museo se encuentra en la Avenida de Berna, número 45, y cuenta con su propia pagina web, www.museu.gulbenkian.pt, que podemos visitar para hacernos una idea de la singularidad del lugar del que estamos hablando. El precio de la entrada ronda los 3 euros, pero los domingos la entrada es gratuita. En general, los dias de apertura al público van de martes a domingo, así que mejor no despistarse.

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