Uno de los lugares más concurridos de la ciudad de Lisboa es la Praça del Rossio y sus alrededores. Uno de los corazones de la ciudad, muy transitado a todas horas y a partir del cual se puede organizar más de una jornada de turismo por la ciudad. Saliendo de la plaza, y a pie, hay múltiples recorridos que realizar.
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A la hora de planificar una serie de rutas caminando por una ciudad, nunca está de mal el fijar un punto de referencia o encuentro. Ese punto de partida y destino que incluso puede servir de lugar de reencuentro para viajeros con intereses diferenciados. En Lisboa, uno de esos lugares es la Praça del Rossio.
También llamada la Praça de Dom Pedro IV, ha sido siempre un lugar de lo más bullicioso, incluso desde la época medieval, cuando en sus suelos se instalaba el mercado de la ciudad. Hoy en día es uno de los puntos de encuentro de Lisboa. Cada día, miles de lisboetas la cruzan o suben y bajan de los numerosos autobuses que tienen su parada en la plaza.
Una plaza monumental
La plaza está dominada por una estatua del propio Pedro IV. Sobre ella revolotean constantemente las palomas, que también han hecho de este enclave su punto de reunión. A ambos lados de la plaza, nos encontramos con dos monumentales fuentes barrocas y con puestos de flores con los que podemos tener un buen detalle.
La estatua dedicada a Dom Pedro IV, de 27 metros de altura. Subida sobre una gran columna se sostiene la figura del rey en bronce, que lleva en la mano derecha la carta constitucional de 1822. En el pedestal, se tallaron los nombres de las cuatro virtudes que para los portugueses debe tener siempre un buen gobierno: moderación, fortaleza, justicia y prudencia.
Uno de los mejores teatros de Europa
Construido entre los años 1840 y 1846 por el italiano Fortunato Ladi sobre la base del antiguo Palacio de la Inquisición, destruido en un incendio unos años antes. La puerta principal está enmarcada en un portón sostenido por seis columnas a modo de pórtico. En él se pueden apreciar varias esculturas alegóricas, realizadas por Assis Rodrigues. Su interior ha sido reconstruido por completo, ya que fue devorado por las llamas en otro invencido en 1964. Fue la fundación Calouste Gulbenkian la que se hizo cargo de la restauración, consiguiendo uno de los mejores teatros de Europa.
Otros lugares destacados de esta parte de Lisboa son el Arco da Bandeira, en el que comienza a Rua dos Sapateiros y a través del que se da entrada a la parte de Baixa. La Rua das Portas de Santo Antao es conocida por el gran número de restaurantes y de tiendas clásicas de alimentación. La Casa do Alentejo, un viejo casino de estilo morisco, conserva casi intacta su arquitectura original y permite un interesante recorrido por sus salones decorados con azulejos.
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